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El problema del ritmo

Ética y gobernanza
Seguridad y riesgos
Por qué una herramienta de IA puede estar en uso antes de que maduren la evidencia de su impacto, la norma específica y el criterio profesional, y por qué esperar también tiene un coste.
Fecha de última modificación

2 de octubre de 2026

Una herramienta de IA puede estar disponible y en uso antes de que maduren las otras condiciones que permiten conocer sus efectos y gobernarla. La lámina recorre de izquierda a derecha los estados por los que pasa esa situación, sitúa en ellos al profesional y explica, con el dilema de Collingridge, por qué el desfase importa.

Lámina sobre el problema del ritmo. Un gráfico muestra la madurez de cuatro elementos frente al tiempo: herramienta, evidencia, norma específica y criterio profesional compartido. Una línea discontinua marca la madurez suficiente y cada curva la cruza en un momento distinto: la herramienta es utilizable en semanas; la evidencia de impacto en pacientes, la norma aplicable y el criterio profesional compartido tardan años, y evidencia y norma llegan en orden variable. Antes de la evidencia de impacto aparecen estudios de rendimiento, a menudo retrospectivos, en meses. Cuatro zonas describen los estados sucesivos: uso sin evidencia de impacto ni norma específica, donde una nube indica que ahí trabaja hoy el profesional en la mayoría de usos de IA generativa; llega la evidencia de impacto o la norma, no ambas; evidencia y norma disponibles con el criterio profesional pendiente, y práctica confiable. Una flecha horizontal roja, la brecha de ritmo, va de la llegada de la herramienta a la del criterio profesional. Dos datos: el uso de IA declarado por médicos de Estados Unidos pasó del 38 % en 2023 al 81 % en 2026, y 126 de 130 dispositivos de IA autorizados en Estados Unidos se apoyaron solo en estudios retrospectivos. Una anotación indica que la norma europea se aprobó en 2024 y se aplica a los productos sanitarios desde agosto de 2028. Debajo, el dilema de Collingridge en dos cuñas opuestas: el margen para corregir se estrecha y el conocimiento de los efectos crece, con la frase de que esperar también tiene un coste. Una fila de gobernanza puente presenta cuatro propuestas: evaluación y vigilancia continuas, gobernanza local y responsabilidad profesional, derecho blando con mecanismos de cumplimiento y norma formal escalonada, que compensan parte del desfase sin que esté medido que lo cierren. Cierra con la pregunta de qué combinación de evidencia, vigilancia, responsabilidad profesional y gobernanza local compensa el desfase mientras la regulación madura.
Lámina 06. Pulse para ampliarla.

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Cómo leerla

La lámina se lee de izquierda a derecha, por zonas. El eje horizontal es el tiempo desde que la herramienta está disponible; el vertical, la madurez de cada pieza. Cada curva representa una pieza y la línea discontinua, el punto en que esa pieza es suficiente: una herramienta utilizable, evidencia de impacto en pacientes, una norma aplicable o un criterio profesional compartido. Las piezas no comparten una unidad de medida, así que lo que importa no es la altura, sino cuándo cruza cada curva la línea. Esos cruces separan cuatro estados, y la distancia horizontal entre el primero y el último es la brecha de ritmo. Es el problema del ritmo, formulado para las tecnologías emergentes en general [1].

La primera zona es la más ancha y la más habitual hoy: la herramienta ya se usa y todavía no hay evidencia de impacto ni norma específica. Que existan estudios no la saca de ahí. Los estudios de rendimiento, a menudo retrospectivos, llegan pronto; la evidencia de que una herramienta mejora los resultados en pacientes tarda años.

La evidencia de impacto y la norma específica llegan en orden variable. Un producto puede autorizarse antes de que existan ensayos que demuestren su beneficio clínico, y una norma general puede llegar antes que la evidencia sobre un uso concreto. Por eso la segunda zona solo dice que llega una de las dos, no cuál.

La banda inferior explica por qué el desfase importa. Collingridge señaló que, al principio, una tecnología es fácil de cambiar pero sus efectos no se conocen, y que cuando se conocen ya está arraigada y cambiarla es caro y lento [2]. El profesional trabaja justo en el extremo de más margen para corregir y menos conocimiento. Esperar a saberlo todo no es una posición neutral, pero la lámina tampoco concluye que convenga adoptar sin más.

Los datos

  • Uso. Los médicos de Estados Unidos que declaran usar IA en su trabajo pasaron del 38 % en 2023 al 66 % en 2024 y al 81 % en 2026. El dato es autodeclarado, procede de un solo país y su definición de uso incluye resumir literatura, documentar y redactar informes [3].
  • Autorización sin evidencia prospectiva. De 130 dispositivos de IA autorizados en Estados Unidos, 126 se apoyaron solo en estudios retrospectivos, y ninguno de los 54 de alto riesgo en un estudio prospectivo [4]. Ilustra la segunda zona: el respaldo regulatorio llega sin la evidencia de impacto. Los ensayos aleatorizados siguen siendo pocos: 41 hasta 2021 [5] y 86 en una revisión de 2024, en su mayoría unicéntricos y centrados en el rendimiento diagnóstico [6]. Las dos revisiones usan criterios distintos y sus cifras no forman una serie.
  • Norma. El Reglamento europeo de IA se aprobó en 2024 y se aplica por fases. La reforma de 2026 llevó las obligaciones de los productos del anexo I, como los sanitarios, al 2 de agosto de 2028 [7].

Gobernanza puente

La fila inferior recoge cuatro propuestas para actuar mientras dura el desfase, no remedios probados: evaluación y vigilancia continuas tras el despliegue, como las que describe la gobernanza MLOps; gobernanza local y responsabilidad profesional; derecho blando con mecanismos que aseguren su cumplimiento [8], y una norma formal que se aplique de forma escalonada. El derecho blando es ya la forma dominante de gobernar la IA: una revisión identificó 634 programas de guías, códigos y estándares [9]. Nadie ha medido que alguna de estas estrategias cierre la brecha; la lámina dice que compensan parte de ella.

Alcance

Es un esquema conceptual. Las curvas no representan datos, los límites de las zonas son aproximados y «semanas», «meses» y «años» son órdenes de magnitud orientativos. Los «17 años» que suelen citarse entre la investigación y la práctica no se sostienen como cifra, porque las estimaciones revisadas usan medidas distintas y no son comparables [10]. La lámina tampoco afirma cuánto tarda en formarse el criterio profesional; sí es frecuente que una tecnología sanitaria no llegue a adoptarse o se abandone por factores del contexto y no de la herramienta [11].

Los datos de uso y de evidencia proceden sobre todo de Estados Unidos y de dispositivos de imagen médica, y no describen la situación española.

Referencias

1.
Springer. The Growing Gap Between Emerging Technologies and Legal-Ethical Oversight: The Pacing Problem. 2011. doi: 10.1007/978-94-007-1356-7
2.
Collingridge D. The Social Control of Technology. Frances Pinter. 1980
3.
American Medical Association. More than 80% of physicians use AI professionally: AMA survey. 2026. https://www.ama-assn.org/practice-management/digital-health/more-80-physicians-use-ai-professionally-ama-survey
4.
Wu E, Wu K, Daneshjou R, Ouyang D, Ho DE, Zou J. How medical AI devices are evaluated: limitations and recommendations from an analysis of FDA approvals. Nature Medicine. 2021;27(4):582-584. doi: 10.1038/s41591-021-01312-x
5.
Plana D, Shung DL, Grimshaw AA, Saraf A, Sung JJY, Kann BH. Randomized Clinical Trials of Machine Learning Interventions in Health Care: A Systematic Review. JAMA Network Open. 2022;5(9):e2233946. doi: 10.1001/jamanetworkopen.2022.33946
6.
Han R, Acosta JN, Shakeri Z, Ioannidis JPA, Topol EJ, Rajpurkar P. Randomised controlled trials evaluating artificial intelligence in clinical practice: a scoping review. The Lancet Digital Health. 2024;6(5):e367-e373. doi: 10.1016/S2589-7500(24)00047-5
7.
Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. Reglamento (UE) 2026/1744, de 8 de julio de 2026. 2026. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=OJ:L_202601744
8.
Marchant GE, Gutierrez CI. Soft Law 2.0: An Agile and Effective Governance Approach for Artificial Intelligence. Minnesota Journal of Law, Science & Technology. 2023;24(2):375. https://scholarship.law.umn.edu/mjlst/vol24/iss2/4/
9.
Gutierrez CI, Marchant GE. A Global Perspective of Soft Law Programs for the Governance of Artificial Intelligence. SSRN. 2021. https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3855171
10.
Morris ZS, Wooding S, Grant J. The answer is 17 years, what is the question: understanding time lags in translational research. Journal of the Royal Society of Medicine. 2011;104(12):510-520. doi: 10.1258/jrsm.2011.110180
11.
Greenhalgh T, Wherton J, Papoutsi C, Lynch J, Hughes G, A’Court C, et al. Beyond Adoption: A New Framework for Theorizing and Evaluating Nonadoption, Abandonment, and Challenges to the Scale-Up, Spread, and Sustainability of Health and Care Technologies. Journal of Medical Internet Research. 2017;19(11):e367. doi: 10.2196/jmir.8775
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Barrera E. · Textos originales bajo CC BY 4.0

 
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